martes, 24 de marzo de 2015
Rafting
Hoy, un día un tanto diferente, nos hemos levantado sabiendo que era nuestro último día de pirineos, tristes pero al mismo tiempo con ganas de aprovechar este día al máximo. Hemos ido al tan esperado rafting.
Entre los nervios y el frío nos pusimos los neoprenos rápidamente. Una vez subidos en el autobús completamente equipados, no queríamos más que montarnos en las barcas y empezar la actividad.
Nos separamos por grupos,y los tan divertidos monitores nos explicaron como dirigir y controlar la barca.
Nada más empezar no pudieron faltar las caídas de algunos compañeros al agua, como el susto que se llevo Fran al ver que uno de estos monitores le empujaba al río, o Irene,que se ha ofrecido voluntaria para tirarse y ver que aprendiéramos cómo se subía a la barca.
Ha sido una travesía cargada de risas pero al mismo tiempo de adrenalina debido a los fuertes rápidos que azotaban a las barcas. Uno de los momentos en los que hemos disfrutado más es cuando nos tiramos todos al río, llevándonos la corriente, sin embargo el problema fue cuando llegó la hora de volver a subirnos.
Nos cambiamos lo más rápido posible y al medio día, hambrientos y exhaustos ,comimos en un restaurante en Riglos.
El plan de por la tarde era acudir a “La aventura en los árboles”, sin embargo no hemos podido hacerla y la actividad ha sido suspendida para mañana, por lo que puede que acabemos llegando más tarde de lo planeado a Córdoba.
Pablo y Raquel
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